¿Y si en lugar de cocinar me abro una lata de sardinas?

Las conservas de pescado, y en particular las sardinas, constituyen una alternativa saludable a la carne magra o el pescado fresco, sobre todo si las tomamos con ensalada

Por suerte ahora somos todos más conscientes de lo que es beneficioso o perjudicial para nuestro cuerpo, sabemos que las conservas de pescado son saludables. Sobre todo si haces deporte, y más aún si se toman con ensalada o verduras. Las conservas de pescado aportan proteína y ácidos grasos Omega 3 y 6, micronutrientes. Y de ellas, la reina, es la sardina.

Eso no solo los digo yo, que me encantan, sino que así lo asegura a Federación Española de Nutrición en su informe sobre sardinas enlatadas, que concluye: «Todas las elaboraciones de sardina en lata estudiadas son muy aconsejables desde el punto de vista nutritivo. Entre ellas destacan las enlatadas en aceite de oliva, ya que unen a las cualidades positivas de los ácidos grasos omega-3 de la grasa de sardina, el hecho de que aportan una cantidad importante de ácido oleico procedente del aceite de cobertura, lo que las hace idóneas en la prevención de las enfermedades cardiovasculares».

 

Beneficios de las sardinas en lata

– Las proteínas de las sardinas en conserva son buenas para el desarrollo muscular y, por tanto, muy recomendables para los niños, embarazadas y deportistas.

– Contienen vitamina B3 que ayuda a reducir el colesterol y a combatir enfermedades como la diabetes y la artritis.

– La vitamina B12 que tienen, conocida como cobalamina, aporta numerosos nutrientes a mujeres embarazadas y juega un papel importante en la producción de sustancias químicas del cerebro, que pueden ayudar a reducir el riesgo de depresión.

– Su alto contenido de calcio ayuda a mejorar la calidad de los huesos.

– La vitamina D fortalece el sistema inmune y puede ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer.

– Contienen yodo, un mineral que ayuda a regular el nivel de energía y el correcto funcionamiento de las células.

– Además las sardinas son fuente de selenio, mineral que contribuye al fortalecimiento de las uñas, y el cabello.

– Su alto contenido en fósforo favorece el estado de los huesos y los dientes, mantiene el pH de la piel y mejora funciones biológicas del cerebro.

– Por último, sus componentes grasos omega 3, presentes en todos los pescados azules, son saludables para el corazón, gracias a sus efectos antiinflamatorios y anticoagulantes, además de ayudar a reducir el colesterol y los triglicéridos. Una ración cubre el 100% de los objetivos nutricionales recomendados para la ingesta diaria de la población.

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